sábado, 25 de diciembre de 2010

Desamor

El amor, cuantos recuerdos hermosos nos hace evocar esa palabra mágica...
Aunque para infinidad de personas estos recuerdos van acompañados de terribles momentos de dolor, sensación de fracaso e incluso inseguridad. El amor nos debería hacer felices y debería ser un instrumento para hacernos más completos, en todos los sentidos.

El problema viene cuando nos encontramos ante un fracaso sentimental, o incluso varios. Este tipo de sucesos nos hace, en ocasiones, infravalorarnos y cuestionar nuestra valía (innegable) como personas, lo que comúnmente nos arrastra a una crisis que podríamos denominar "existencial" y que en casos extremos puede desembocar en depresión.
Hay personas que se culpan a sí mismas de estos fracasos de pareja ( recordemos siempre que la pareja son dos, por lo tanto el fracaso no suele ser sólo consecuencia de las acciones de una sola persona), lo que sin duda es un error.

Es imposible describir todos los sentimientos que pueden inundar a una persona que está pasando por ello, porque cada persona es diferente de las demás y, por tanto, estos tipos de ideas son infinitos.

Existen varios modelos que han sido propuestos por investigadores del tema, pero centrándonos en el de Rusbult que explica las razones de los fracasos amorosos quizá consigamos encontrar una explicación a porqué se producen, y el reconocimiento de éste nos ayude a encontrar el camino para superarlo.

Normalmente es un miembro de la pareja el que se da más cuenta de que la relación está empezando a resquebrajarse.
Ante esto, puede tomar dos caminos el activo o el pasivo. No podríamos decir cuál es el más apropiado, porque como ya he dicho anteriormente, cada persona es un mundo.

La decisión más drástica, aunque no por ello la peor consiste en cortar con la relación, esta es una decisión activa negativa; activa porque hace algo pero negativa porque no intenta arreglar las diferencias. Pero hay que tener en cuenta que aunque quizá sea la que más nos duela, hay muchas veces que es el modo más sano de terminar con una relación que nos está destrozando.

Otra opción más positiva es intentar arreglar los problemas que existen en el seno de esa relación; esta decisión es sin duda muy positiva, porque se ve que todavía hay interés en la pareja. Pero hay ocasiones en las que no supone si no una pérdida de tiempo porque quizá ya se ha intentado más veces y no ha funcionado, pero hay verdadero temor a romper con la pareja y se sigue intentando sin acierto.

Dentro de las opciones pasivas está el abandono de la relación esperando que los problemas se vuelvan cada vez peores, esta es una decisión nefasta, es una actitud sumamente cobarde, ya que demuestra lo poco que le interesa su pareja porque no hace nada por arreglar los problemas ni tampoco un intento de terminar con la relación, sino que se mantiene pasivo y sin esperanza, lo que sin duda minará a la pareja sin remedio.

La última opción que nos proporciona este modelo es lo que se denomina lealtad, que consiste en no hacer nada esperando que la relación se recupere por sí misma. Esta es una opción que tampoco es la apropiada porque no intenta solucionar los déficits de esa relación, pero, sin embargo, aunque no sea de la mejor manera posible demuestra que aún hay interés por la pareja, aunque no tenga el valor suficiente para enfrentarse a los problemas cara a cara.

Esta claro que cualquier solución que se tome en este sentido es dolorosa porque acaba con la pareja, pero conociendo los caminos que la llevan a dar por zanjada su relación, es probable que entendamos algo más de esta situación que todos esperamos que nunca nos ocurra, ni como agentes ni como pacientes, porque de igual modo es una situación difícil de afrontar, pero que sin ninguna duda no es un determinante que nos pueda privar de la felicidad que nos espera en el camino que es nuestra vida.


Fuente:www.arturosoria.com

viernes, 3 de diciembre de 2010

martes, 5 de octubre de 2010

Soledad

Psicólogos consideran que alguien está solo cuando no mantiene comunicación con otras personas o cuando percibe que sus relaciones sociales no son satisfactorias.Tres características definen la soledad: es el resultado de relaciones sociales deficientes, constituye una experiencia subjetiva ya que uno puede estar solo sin sentirse solo o sentirse solo cuando se halla en grupo; y, por último, resulta desagradable y puede llegar a generar angustia.

La soledad, salvo excepciones, es una experiencia indeseada similar a la depresión y la ansiedad. Es distinta del aislamiento social, y refleja una percepción del individuo respecto a su red de relaciones sociales, bien porque esta red es escasa o porque la relación es insatisfactoria o demasiado superficial. Se distingue dos tipos de soledad: la emocional, o ausencia de una relación intensa con otra persona que nos produzca satisfacción y seguridad, y la social, que supone la no pertenencia a un grupo que ayude al individuo a compartir intereses y preocupaciones. Parece, por otro lado, que la soledad está relacionada con la capacidad de las personas para manifestar sus sentimientos y opiniones.

Cuando nuestra habilidad para relacionarnos es deficiente, aumenta la probabilidad de que nos quedemos solos ya que las relaciones que mantenemos son menos entusiastas y empáticas. En general, las personas con problemas de neurosis se muestran convencidas de que no resultan amables ni dignas de ser apreciadas, y rechazan cualquier tipo de amigos potenciales con el objetivo de protegerse a sí mismos del posible rechazo. La soledad esta muy relacionada con la pérdida de relaciones con ese conjunto de personas significativas en la vida del individuo y con las que se interactúa de forma regular. La definición más común de soledad es la de carencia de compañía y que se tiende a vincularla con estados de tristeza, desamor y negatividad, obviando los beneficios que una soledad ocasional y deseada puede reportar.

Cuando (por separación en la pareja, fallecimiento de un ser querido u otra causa) desaparece de nuestra vida alguien a quien hemos amado o que ocupaba un espacio estelar en nuestra cotidianeidad, nos invade una particular sensación de soledad, un vacío, una nada enmudecida que nos sume en la tristeza y la desesperanza. Hemos de sobrellevar la dolorosa percepción de horfandad, de ausencia de una persona insustituible. Nos vemos perdidos y sin referencias en las que antes nos apoyábamos para afrontar la vida.

Somos seres sociales que necesitamos de los demás para hacernos a nosotros mismos. Y no sólo para cubrir nuestras necesidades de afecto y desarrollo personal, sino también para afianzar y revalidar nuestra autoestima, ya que ésta se genera cada día en la interrelación con las personas que nos rodean.

La pérdida es irreemplazable pero no debe ser irreparable. Ese hueco o, mejor, su silueta, quedará ahí pero si nos permitimos sentir la tristeza y nos proponemos superarla a base de confianza en nosotros mismos, podremos reunir fuerzas para establecer nuevas relaciones que cubran al menos parcialmente ese déficit de amor que la ausencia del ser querido ha causado. Hemos de intentar que la carencia de esa persona no se convierta en una carencia general de relaciones. Esta soledad es dolorosa, pero puede convertirse en positiva si la interpretamos como oportunidad para aprender a vivir el dolor sin quedarnos bloqueados. Y para generar recursos y habilidades para continuar transitando satisfactoriamente por la vida. Debemos interiorizar y controlar el dolor, sabiéndolo parte inherente a la vida, aprendiendo a no temerlo y a no mantenernos al margen del sufrimiento como si de una debilidad o incapacidad se tratara. Quien sabe salir del dolor está preparado para disfrutarla la plenitud en momentos venideros.

La soledad social

La de quien apenas habla más que con su familia, sus compañeros de trabajo y sus vecinos es una soledad muy común en este mundo nuestro. Nos sentimos incapaces de contactar con un mínimo de confianza con quienes nos rodean, tememos miedo que nos hagan o nos rechacen. Plantamos un muro a nuestro alrededor, nos encerramos en nuestra pequeña célula (en ocasiones, incluso unipersonal) y vivimos el vacío que nosotros mismos creamos y que justificamos con planteamientos como "no me entienden", "la gente sólo quiere hacerte daño", "para lo único que les interesas es para sacarte algo", "cada vez que confías en alguien, te llevas una puñalada". Si la soledad es deseada nada hay que objetar, aunque la situación entraña peligro: el ser humano es social por naturaleza y una red de amigos con la que compartir aficiones, preocupaciones y anhelos es un cimiento difícilmente sustituible para asentar una vida feliz. Es una meta difícil y las estructuras y hábitos sociales de nuestra civilización frenan este empeño de hacer y mantener amistades, pero merece la pena empeñar lo mejor de nosotros en el intento.

Esa soledad no deseada puede convertirse en angustia, si bien algunos se acostumbran a vivir solos. Se revestirá esta actitud de una apariencia de fortaleza, autosuficiencia, agresividad o timidez. Y todo, para esconder la inseguridad y el miedo a que no se nos quiera o no se nos respete.

Hay también otras soledades indeseadas, como esas a las que se ven abocadas personas mayores, amas de casa, o quienes muestran una orientación sexual no convencional, o quienes sufren ciertas enfermedades, incapacidades físicas o psicológicas o imperfeccionesestéticas.

Un estado transitorio, nada más

La soledad es una situación que hemos de aspirar a convertir en transitoria y que conviene percibir como no forzosamente traumática. Podemos mutarla en momento de reflexión, de conocernos a fondo y de encontrarnos sinceramente con nuestra propia identidad. Hay un tiempo para comunicarnos con los demás y otro (que necesita de la soledad) para establecer contacto con lo más profundo de nosotros mismos. Hemos de "hablar" con nuestros miedos, no podemos ignorarlos ni quedarnos bloqueados por ellos. Es conveniente que, en ocasiones, optemos por la soledad. En suma, equilibremos los momentos en que nos expresamos y atendemos a otros, y los que dedicamos a pensar, en soledad, en nuestras propias cosas.

http://revista.consumer.es/web/es/20011001/interiormente/

sábado, 14 de agosto de 2010

El pánico se alimenta de pánico

El miedo a sufrir angustia genera angustia. Éste es el principal problema de los ataques de ansiedad o crisis de pánico. Afectan con más frecuencia a mujeres y, en general, surgen en la adolescencia o en la primera edad adulta, aunque también es posible que se den más adelante y sin antecedentes previos. Siempre que se vive uno de estos episodios, la ansiedad aumenta hasta el punto de desencadenar síntomas físicos que se asemejan a los de un infarto, aunque no suponen un peligro para la vida de las personas. Las reacciones son tan molestas que el miedo a volver a padecerlos puede ser el desencadenante de nuevas crisis.

En estos momentos las crisis de pánico afectan al 1,5 - 3,5% de la población. Algunos de los factores que predisponen a padecer alguna crisis pueden ser periodos prolongados de estrés o haber sufrido episodios traumáticos. A pesar de que se han detectado componentes hereditarios, y aunque pesen los antecedentes familiares, también es posible que una persona con estos antecedentes nunca sufra estos ataques.

Síntomas físicos asociados

Quien sufre una crisis de pánico percibe una sensación de pérdida de control y de que su vida corre peligro, que se plasma en reacciones físicas. Las más comunes son dificultad para respirar, temblores, dolor o presión en el pecho, palpitaciones, taquicardia, sudoración, mareo, hormigueo en extremidades, náuseas, calambres, entumecimiento o escalofríos.

Causas de una crisis

No se puede mencionar una sola causa que explique por qué aparece una crisis de pánico, aunque sí se ha demostrado que las personas con un carácter propenso a la ansiedad y a la tensión son más susceptibles de sufrir este cuadro. Estas crisis no dejan de ser reacciones normales del organismo ante la ansiedad, aunque con una intensidad por encima de lo normal.

De hecho, quienes han sufrido alguna crisis no identifican con facilidad la causa. Son personas capaces de seguir su vida cotidiana de forma normal, con un nivel de estrés elevado pero latente, sin que se tenga conciencia de que el organismo se encuentra cerca de desarrollar los síntomas. Por este motivo las crisis pueden aparecer en situaciones cotidianas y tranquilas en apariencia en las que el estrés no ha aumentado de forma brusca, pero sí lo suficiente para que el organismo reaccione.

Las crisis de pánico guardan relación con la sensación de miedo: un individuo con una personalidad ansiosa que anticipe situaciones desagradables mantendrá la sensación de miedo. Aunque irracionales, estos miedos mantienen a la persona en alerta constante. Y si, además, se tiene un carácter obsesivo, las posibilidades de sufrir alguna crisis de angustia son mayores. Los pensamientos obsesivos suelen acabar distorsionándose de tal forma que pueden llegar a generar dos tipos de miedo: el miedo a perder el control y el miedo a morir. Ambos son tan intensos que pueden desembocar con facilidad en una crisis.

Los síntomas físicos de una crisis de angustia son tan molestos que el simple hecho de anticiparlos puede causar la misma crisis. Una atención excesiva a este tipo de reacciones corporales puede generar un temor irracional a sufrir otro ataque que activará el sistema nervioso y provocará un aumento de la tensión muscular, del ritmo respiratorio y del cardíaco. El oxígeno llegará de forma irregular al organismo, lo que puede traducirse en desorientación y mareo, y se desencadenará la crisis de pánico que, aunque de forma involuntaria, será autoinducida.

Las personas que anticipan la aparición de nuevos episodios corren el riesgo de evitar de manera patológica exponerse a situaciones ansiosas o lugares donde se sufrieron crisis anteriores, hasta el punto de que pueden padecer agorafobia, acepción que define a una persona que no es capaz de salir de casa para evitar exponerse a una nueva crisis.


Fuente: Eroski consumer.

viernes, 11 de junio de 2010

Psicología del amor

La psicología del amor se enmarca dentro de la PSICOLOGÍA SOCIAL.Esta trata de analizar el tipo de vínculo que se establece entre dos individuos así como los componentes que conforman dicho vínculo.
Es importante destacar que el amor depende en gran medida,del tipo de vínculo de apego formado con los padres durante la infancia.Un tipo de apego seguro con la madre asegura,probablemente,una mayor confianza en la etapa adulta con un consecuente éxito amoroso y/o unas relaciones sociales altamente satisfactorias.Es decir, en aquel niño cuya conducta de desarrollo en cuanto a seguridad,búsqueda y madurez emocional de interacción con la madre se lleve a cabo de una forma plena,la base para la construcción de un autoconcepto firme y de una autoestima alta está solventado.
No debemos olvidar aún así factores sociales tales como el nivel económico,cultural o incluso de apego de los padres que influyen de forma directa sobre la formación de todo este entramado que conformará la red necesaria que el individuo necesita para quererse y,por supuesto,para ser querido.
El amor es uno de los sentimientos más maravillosos que posee el ser humano.En las últimas décadas se han realizado diversos estudios sobre lo denominado "La Psicología del amor".Autores como Sternberg exponen su propia teoría como la propuesta por él,la denominada "teoría triangular del amor"
Sternberg apuesta por tres componentes bien claros dentro de lo que entendemos como amor.
1. La Confianza: Es el compartir deseos, sueños, ilusiones, confidencias con otra persona y la satisfacción que encontramos en que esa persona nos escuche y atienda.
2. La pasión: Hay un deseo de estar con la otra persona a nivel sexual, hay atracción y deseo.
3. Compromiso: Existe la convicción de que la otra persona nos apoyará, nos prestará su ayuda y no nos olvidará.
En combinación con estas tres características principales (intimidad, pasión y compromiso) nos salen 6 clases distintas de amor:

 El amor vacio: Cuando es un amor donde solo hay compromiso, no existe pasión ni existe confianza, Podría ser una pareja que lleva años casada y no rompe su pareja por convencionalismos sociales. Viven en la misma casa, duermen en habitaciones separadas y hacen cada uno su propia vida.

 El encaprichamiento: Cuando solo tenemos la pasión, el deseo sexual. Es el llamado amor a primera vista.

 El amor fatuo: Este tipo de amor conlleva pasión y compromiso. Es un amor poco realista ya que no se conoce a la otra persona no existe la confianza. Es un amor más fuerte que un mero encaprichamiento.

 El amor romántico: Este amor tiene como componentes a la Pasión y a la confianza, pero no existe el compromiso.

 El amor sociable: Existe la confianza y el compromiso pero ya no existe la Pasión. Es el amor de una pareja que a pesar de que se quiere y tiene confianza ha perdido la pasión.

 El amor completo: Es el tipo de amor ideal, une compromiso, pasión, y confianza. Hay que destacar que según las investigaciones el estado de enamoramiento suele decaer entre 6 meses a dos años. Luego según la Psicología , el amor completo es difícil de mantener y suele derivar hacia los otros tipos de amor.

Leyendo estos datos está completamente claro que para amar se exige una capacidad desde un punto de vista cognitivo y educacional.Desde el punto de vista educacional es evidente que la existencia de un grado de autoestima adecuado,de autoconfianza y de dependencia emocional "relativamente" moderado con base y antecendente en la infancia son esenciales para alzanzar la combinación de "confianza + pasión + compromiso",de esta forma las probabilidades de continuidad de una relación satisfactoria serán relativamente altas.Por otra parte,el punto de vista cognitivo incluye conceptos relacionados con la madurez emocional correspondiente a las etapas de la vida del individuo.Así,dependiendo de la etapa en la que nos encontremos podremos experimentar uno u otro tipo de amor,siendo por ejemplo en la adolescencia donde se haya el mayor indice de encaprichamientos y amores fatuos;posiblemente debido a la falta de confianza mutua y de interdependencia con la persona,factores que desarrollarán más tarde,en la etapa de adultez emergente o plena.Los fuertes cambios hormonales y por tanto también cognitivos y comportamentales a lo largo de la adolescencia provocan inseguridad en el individuo,produciendo así una bajada de autoestima,de autoconfianza y de otros elementos básicos que conllevan al individuo a un mero encaprichamiento u obsesión; el llamado "amor a primera vista".Es importante destacar así también que el desarrollo del individuo se basa en una valoración de aspectos externos,para posteriormente pasar a una valoración de aspectos mucho más internos y psicológicos.Pero todo ello,como anteriormente he dicho,conlleva unas fases más o menos localizadas en el tiempo.
En conclusión,existen muchos tipos de amor y todos y cada uno de ellos forman parte del mismo entramado,de la misma red, que es el desarrollo del individuo.

Crecer,es poder llegar a amar.

sábado, 20 de marzo de 2010

El hilo rojo del destino






Existen infinidad de cuentos y leyendas en asia, una de las mas peculiares , es la leyenda del hilo rojo. Segun su variante de region o pais el hilo rojo se ata en el dedo meñique, en el pie o en el corazon... Y dice que todos aquellos que estan predestinados a encontrarse estan ligados por este hilo invisible, a pesar de las circunstancias, el lugar, el tiempo o lo que sea. Ese hilo invisble puede enredarse, puede tensarse, puede ser inmensamente largo, pero nunca podra romperse. Si piensas por un momento en el hilo rojo, te daras cuenta de que no solo habla del amor en pareja, si no que el rojo simboliza la fuerza y la suerte y el hilo es la luz que nos va enlazando a todos uno a uno...

En japon se tiene la creencia de que las personas predestinas a estar juntas se encuentran unidas por un hilo rojo atado al dedo meñique. Es invisible y permanece atado a estas dos personas a pesar del tiempo, del lugar, de las circunstancias...
El hilo puede enredarse o tensarse, pero nunca puede romperse.

Esta leyenda surge cuando se descubre que la arteria ulnar conecta el corazón con el dedo meñique. Al estar unidos por esa arteria se comenzó a decir que los hilos rojos del destino unían los meñiques con los corazones; es decir, simbolizaban el interés compartido y la unión de los sentimientos.
Incluso durante el Periodo Edo (1603 a 1867) algunas mujeres se amputaban el dedo meñique para demostrarles su amor a sus maridos. Se consideraba un símbolo de completa lealtad.



Leyenda:

La leyenda del hilo rojo dice que hubo una vez un gran emperador que murio joven,. A su muerte su hijo se hizo cargo de todo el imperio, el nuevo emperador era joven inexperto impetuoso y tenia prisa por aprender todo y encontrar su hilo rojo. Asi fue como uno de sus lacayos le hablo de una bruja que poseia toda la sabiduria del universo y sabia distinguir y ver el hilo rojo de todos los seres humanos, asi fue como el emperador mando buscar a la bruja y le ordeno que buscara para el el otro extremo del hilo rojo. La bruja tardo tiempo en localizar el final del hilo, pero al fin le dio una respuesta al emperador. Le llevo al otro lado del rio hasta una aldea destartalada en medio de la nada donde una mujer pobre vendia pan en un mercado con su bebe en brazos y la bruja le dijo al emperador :- Aqui termina tu hilo rojo emperador. El emperador creyendo que la bruja ser reia de el, enfurecio, empujo a la mujer y al bebe que cayeron por el suelo rodando y el bebe se hizo un gran herida en la frente , cosa que no le importo al emperador quien en pleno ataque de ira tambien mando prender a la bruja y ordeno que la decapitaran ahi mismo. El emperador marcho de la aldea regresando a su castillo dando por zanjada de funesta burla que segun el le habia gastado la bruja y se olvido del tema hasta pasados unos años....
Llego el momento en que el emperador debia desposarse y siguiendo los consejos de los integrantes de su corte debia casarse con la hija de un general muy poderoso del otro lado del rio, al emperador le parecio buena la idea ya que sabia muchas cosas sobre este general, sabia que era distinguido, honorable , muy respetado y ademas segun decian su hija era una de las jovenes bellezas emergentes asiaticas, por lo que no lo penso dos veces y mando realizar todo tipo de preparativos para la boda. Llegado el dia dentro del templo y enfrente del altar los dos contrayentes , el emperador levanto el velo de la novia a la que veria por primera vez, y su sorpresa fue inmensa cuando se dio cuenta de que esa bella mujer poseis una cicatriz muy peculiar en la frente y que le trajo a la memoria la pobre aldea y el vaticinio de la vieja bruja a la que habia mandado decapitar.





domingo, 28 de febrero de 2010

"El poder del cerebro" EL SEMANAL XL




Olvídese del dinero, las armas, la política... El verdadero poder está a su alcance: en su mente. Eduardo Punset ha dedicado los últimos años a investigar lo que pasa en nuestro cerebro y ha descubierto todo un universo en el que abundan las sorpresas... y las buenas noticias. Atrévase a descubrir todo lo que hay en su cabeza.



Abracadabrante, dice Punset, cuando los adjetivos empiezan a quedársele pequeños: alucinante, apasionante, increíble... no le bastan. No son suficientes para expresar su entusiasmo ante los avances científicos que ha descubierto mientras investigaba para escribir su libro El viaje al poder de la mente (ed. Destino), que sale a la venta el 14 de marzo.


Se suponía que iba a cerrar una trilogía: primero, la felicidad; luego, el amor; y, ahora, el poder. Pero, más que cerrar, lo que esta entrega plantea es una apertura a un nuevo mundo lleno de posibilidades. «En los próximos 25 años van a ocurrir cosas que van a revolucionar nuestra forma de ser –arranca Punset–. Para empezar, después de tres mil millones de años, vamos a dejar de ser depredadores, es decir, no vamos a necesitar comernos a otros para sobrevivir, como sucede ahora.» Gran noticia, sin duda. ¿Y de qué vamos a vivir? «¡De la luz del Sol! Ya hay un animal, una babosa marina, llamada Elysia chlorotica, que es la primera planta-animal: supo extraer el gen adecuado a partir de las algas que ingería para hacer ella misma la fotosíntesis y vivir del Sol. Lo increíble es que, hace dos mil millones de años, cuando estaba a punto de producirse la mayor extinción masiva que ha habido en el planeta, las cianobacterias ya descubrieron eso para sobrevivir: aprendieron a hacer la fotosíntesis. ¡Los microbios descubrieron algo que nosotros hemos aprendido 2.300 millones de años después!» Vale, pero eso –que los humanos vivamos haciendo la fotosíntesis– no va a pasar en 25 años, conviene reconvenirle. «Sí va a pasar. O en poco más. Ya lo verá: los leones dejarán de perseguir a los ciervos [ríe].» Viendo su convicción y leyendo la investigación en la que se sostienen sus afirmaciones, la verdad es que dan ganas de adentrarse en la ciencia ficción, pero hoy estamos aquí para hablar de algo más cercano, en el tiempo y en el espacio: nuestra mente.


XLSemanal. Pensábamos que, al abordar el poder, iba a hablar de por qué nos gusta tanto mandar y, sin embargo, ha optado por centrarse en el poder de la mente.
Eduardo Punset.
Es que nunca me interesó el poder de Zapatero. El de los gobiernos o los banqueros no es el poder de verdad. Bin Laden no tiene poder porque tenga dinero. Hay muchos con mucho más dinero que él. Tiene el poder de controlar la mente de mucha gente. Y es curioso que el poder del cerebro sea tan determinante cuando, en el fondo, está basado en cosas muy poco consistentes: en unos mensajes que le llegan a través de unos sentidos mediocres. Por ejemplo, sólo ve una parte pequeña del espectro luminoso, oye fatal y ya no hablemos del gusto... nuestros sentidos son un mero apaño evolutivo. Es apasionante descubrir cómo, a pesar de ello, su poder es omnímodo. A veces, glorioso; a veces, nefasto.

XL. Uno de los puntos centrales de su libro es la reivindicación de la intuición, lo que no deja de ser curioso desde el punto de vista ‘científico’: primar la intuición sobre la razón.
E.P.
Éste ha sido uno de los grandes descubrimientos de los últimos cinco años: no se necesitan procesos reflexivos muy sofisticados y conscientes para tomar una decisión importante.

XL. Incluso va más allá. Dice que si me dejo llevar por mis corazonadas, tengo tantas posibilidades de acertar en mis decisiones como si me guío por la razón. ¿No es así?
E.P.
Más, tienes más posibilidades de acertar. Ahora sabemos que, dentro de la historia de la evolución, la conciencia o los pensamientos conscientes son algo muy reciente. Durante millones de años, este ‘animalejo’ que somos ha vivido sin consciencia, así que el pensamiento inconsciente tiene tanta experiencia o más que el consciente a la hora de garantizar su validez. Cuando yo decido acatar lo que me dice mi inconsciente, sin darme cuenta siquiera, en realidad estoy tomando una decisión que es el fruto de una experiencia de miles de millones años. Pero, además, sabemos que la corteza cerebral, que es la que supuestamente controla las decisiones conscientes, es la última en formarse en el cerebro, lo hace cuando ya tenemos unos años de vida.

XL. ¿Y por qué, evolutivamente, en un momento dado no fue suficiente la intuición para sobrevivir y desarrollamos la conciencia? ¿Para qué sirve?
E.P.
Pues para situarnos en el tiempo. Yo esto, además, lo he comprobado con mis nietas: hasta los cuatro años no son capaces de distinguir entre el pasado, el presente y el futuro. Han tenido que esperar hasta que la conciencia se formase para poder diferenciarlos.

XL. ¿Por eso los niños son más intuitivos que los adultos?
E.P.
Claro, no tienen conciencia.

XL. Pero será mejor tenerla para sobrevivir. ¿No es mejor tener más información?
E.P.
Depende de los casos. Está el famoso experimento de Milwaukee y Detroit. A la pregunta de qué ciudad es mayor, el 60 por ciento de los norteamericanos acertó: Detroit. A la misma pregunta, el 9o por ciento de los alemanes acertó. ¿Por qué aciertan más los alemanes? Sencillamente, porque no tienen ni idea de Milwaukee. Cuando puedes disponer de toda la información necesaria, entonces es mejor la decisión racional; ahora bien, cuando no dispones de toda la información, es mejor tomar decisiones inconscientes.

XL. Dice usted que la distinción entre cautelosos e intuitivos es que los primeros intentan no equivocarse y los segundos intentan acertar. Y reivindica la osadía...
E.P.
Ante la falta de información, sí. Y eso en una época de crisis como la que vivimos es fundamental. Se lo explico a mis amigos empresarios: en época de crisis hay que arriesgar; dad el poder a los jóvenes; cambiad de opinión. Si te quedas quieto, estás muerto.

XL. Insiste mucho en que hay que cambiar de opinión y en lo difícil que nos resulta a los humanos hacerlo.
E.P.
¿Cómo puede ser que los monos rhesus puedan cambiar de opinión y, sin embargo, los homínidos no lo hagan... ¡ni aunque los mates!?

XL. Pero es comprensible. Imagínese a alguien que cambia continuamente de opinión, que hoy dice `a´ y mañana, `b´; que hoy es del Madrid y mañana, del Barça... Crea una enorme inseguridad.
E.P.
Lo que estamos diciendo no es que cambies de opinión a cada rato, sino que tenemos un cerebro lo suficientemente evolucionado como para poder cambiar de opinión. No hacerlo, como mecanismo de supervivencia, es malísimo. Y te diré por qué: la opinión que tú tienes no es el resultado de ver, sino de mirar las cosas de una determinada manera; es el llamado `efecto marco´. Si has visto cómo mataban a un inocente, es muy probable que pidas la pena de muerte. Y aún más, las opiniones son el resultado de tus prejuicios. Hemos hecho un experimento significativo con un vídeo: en la imagen pasa un negro; luego, un blanco; luego, una blanca; luego, un chimpancé... para que los describan. Al hacerlo, la gente muestra un cierto racismo, incluso a pesar de no ser racista. En cambio, cuando le pones al negro una camiseta de un equipo de fútbol famoso, su reacción es totalmente distinta: la gente se olvida del color de la piel, no lo registra. A la mujer, sin embargo, le pones la camiseta y sigue habiendo la misma reacción sexista. No le perdonan que sea mujer.

XL. Por eso hay un presidente negro en Estados Unidos antes que una mujer.
E.P.
Cierto. Y eso que nunca tendrán un presidente tan preparado como Hillary Clinton.

XL. Otros experimentos que cita en su libro muestran que los mecanismos de la imaginación y del recuerdo son muy parecidos. ¿Confundimos pasado y futuro?
E.P.
Todo es pasado. Lo que hemos descubierto es que imaginar el futuro y recordar el pasado son entramados similares, activan las mismas partes del cerebro. Y eso deberíamos tenerlo muy en cuenta a la hora de prever nuestro destino porque la memoria es tremendamente imprecisa. El tema de los testigos en los juicios está muy cuestionado a raíz de los estudios sobre la memoria. ¡No nos acordamos de nada!

XL. Sin embargo, usted, al mismo tiempo, promueve que olvidemos y desaprendamos.
E.P.
Cuando hablo de olvidar, me refiero a que es una necesidad evolutiva. No podemos almacenarlo todo. Un olvido de fechas, como nos ocurre constantemente, fortalece la memoria de emociones o acontecimientos que debieran durar siempre. Por eso olvidar puede ser sano. Cuando hablo de la necesidad de desaprender, voy más allá. Es la necesidad de renunciar a los prejuicios y dogmatismos que nos impiden avanzar.

XL. Destaca usted también la importancia del sueño para aprender.
E.P.
Durante muchos años ha habido un gran debate sobre los sueños que partía de la idea freudiana de que cabía interpretarlos como reflejo de una realidad pasada o futura. Pero ahora ya sabemos para qué sirven los sueños. Lo hemos descubierto estudiando el sistema nervioso de la mosca del vinagre. Sabemos que ellas aprovechan el sueño para memorizar lo que han aprendido durante el día.

XL. Oiga, ¿cómo se sabe lo que sueña una mosca?
E.P.
Sabemos lo que pasa en su sistema nervioso. Al fin y al cabo, su ADN es prácticamente igual que el nuestro y la forma en la que sueñan, también. Ellas y nosotros usamos el sueño para fijar lo que aprendemos. Por eso es importante dormir bien.

XL. Más importante aún parece ser lo que nos ocurre en la infancia. ¿Nuestra vida es el resultado de lo que hemos experimentado de los cero a los seis años?
E.P.
Tiene mucha, mucha importancia a la hora de tomar decisiones. De los cero a los seis años somos una unidad de I+D, todo pagado, en la que nos formamos para vivir; todo nuestro potencial está ahí. Luego hay una segunda etapa muy importante al comienzo de la adolescencia. Y después está el tema de la plasticidad del cerebro: nuestra experiencia individual puede modificar la estructura de nuestro cerebro. Durante 20 años, neurólogos y psicólogos han discutido sobre esto. Los psicólogos defendían que el cerebro podía cambiar con nuestra experiencia y, ahora, los neurólogos y genetistas que defendían que estábamos totalmente programados han tenido que admitir que no es exactamente así. La plasticidad cerebral es un concepto revolucionario porque demuestra que lo que hagamos en nuestra vida incide en la forma en que nuestras neuronas se comunican entre sí. Esto abre unas perspectivas increíbles.

XL. Sin embargo, usted mismo cita un ejemplo gracioso a favor de los genetistas, de los que creen que estamos determinados por nuestra herencia genética, que tuvo lugar en la Unión Soviética...
E.P.
Sí, un científico ruso, Lysenko, defendía a capa y espada que el entorno acabaría imponiéndose a la herencia genética y otro científico lo rebatió: «Camarada Lysenko, si es cierto, como dices, que cortando las orejas a las vaquitas recién nacidas, generación tras generación, acabarían naciendo sin orejas, ¿cómo se explica entonces que las niñas soviéticas sigan naciendo vírgenes?». Es gracioso y tiene su razón, claro, pero también hay estudios que demuestran que los gatitos pierden la vista cuando se les impide ver durante mucho tiempo. Hay un neurólogo que ha resumido este debate con una frase fantástica: estamos programados [dice mirando a los neurólogos] para ser únicos [añade mirando a los psicólogos].

XL. ¿El cerebro tiene sexo?
E.P.
Sí. Y te diría que afortunadamente. El cerebro femenino tiene ciertas cualidades que es una suerte que alguien las tenga. Pero que quede claro que en ciencia hablamos de promedios. Por ejemplo, en promedio, el comportamiento lúdico es distinto: una mujer angustiada no va a tener ganas de hacer el amor; un hombre, si hay excitación sexual, le da igual si está preocupado: querrá hacer el amor. La concepción del tiempo también es distinta. El sexo masculino tiene una concepción divisionaria; se han creído lo de la división en segundos, minutos, horas... y la mujer tiene una concepción por eventos. Sabe que hay que hacer tal cosa, pero puede o no entrar en el tiempo divisionario. La mujer es más empática, le cuesta menos ponerse en el lugar del otro. Pero, ¡ojo!, son distinciones evolutivas. Esto podría cambiar si pasamos a comportarnos de otra manera. Si los hombres se hacen cada vez más cargo de los niños, en siguientes generaciones empezarán a ser más empáticos.

XL. ¿Somos hoy menos violentos que en el pasado?
E.P.
Hay pruebas suficientes para creer que, a pesar de las dos guerras mundiales y del holocausto, está disminuyendo la violencia en el mundo. En contra de lo que la gente cree, el altruismo está en alza y vamos a poder influir en la mente para que la gente lo sea aún más. Los estudios demuestran que alterando un sistema social puedes cambiar el comportamiento de la persona. Por ejemplo, países como Arabia Saudí, donde se da mucho la poligamia, suelen generar terroristas. La poligamia deja a muchos jóvenes sin mujer, los vuelve locos. Si quitas la poligamia, habrá menos terrorismo.

XL. Curiosa ecuación, pero es una propuesta. Y esto nos lleva a la inteligencia social...
E.P.
Efectivamente, hasta ahora estudiábamos nuestro cerebro en relación con nosotros mismos. Ahora sabemos que lo más determinante es la relación entre dos cerebros. Es más, se ha comprobado que a una persona que miente le sube la tensión sanguínea, pero lo más sorprendente del experimento es que a la persona que está al lado también le sube la tensión al darse cuenta de que su compañero miente. Se puede hablar, incluso, de conciencia social.

XL. Dice usted que somos optimistas por naturaleza.
E.P.
Hombre, claro. No hay más que mirar la historia; no la evolutiva, sino la reciente. Pueblos como los de Europa central, con todo lo que han sufrido, no podrían haber sobrevivido si no fuese por el optimismo atávico del ser humano. Siempre creemos que seremos los últimos en irnos al paro, en tener un accidente, un cáncer... El sufrimiento es tan grande que sólo gracias a este optimismo ha sobrevivido la humanidad.

XL. Se afirma también en su libro que la moral es innata.
E.P.
Existe una moral innata en los humanos, al margen y con anterioridad al desarrollo de las religiones.

XL. Sin embargo, parece que nuestros principios morales son muy distintos según en qué cultura hayamos crecido.
E.P.
Una parte depende de la cultura, pero siempre existen ciertos principios universales: como la distinción entre acción y omisión. Cuando nos enfrentamos a un dilema moral, las acciones son peor vistas que las omisiones. Si para salvar a cinco personas en un bote hubiera que echar a una por la borda, no lo haríamos. Si para salvar a esas mismas cinco no hubiera que recoger a alguien que se está ahogando, es probable que no lo subiéramos al bote. La mente humana ha desarrollado una norma moral empírica, independiente de la cultura: las acciones son peores que las omisiones.

XL. ¿Vamos a poder operarnos en el futuro para ser mejores o peores personas? ¿Modificaremos una conducta interviniendo en el cerebro?
E.P.
Claro que sí. Utilizando técnicas invasivas, como la cirugía, y no invasivas, como la electromagnética. Esta última ya se usa para eliminar una adicción a la droga, por ejemplo. Al estimular zonas frontales del cerebro se puede modificar la capacidad de la gente para tomar decisiones, para tratar a enfermos con trastornos de personalidad...

XL. ¿Se podrá curar la depresión aplicando unos electrodos en el cerebro?
E.P.
Evidentemente. El electrodo incidirá sobre una corriente eléctrica de mi cerebro. Lo que hay que saber es el circuito preciso sobre el que hay que incidir. En el momento en que lo has identificado, puedes modificarlo en la dirección correcta.

XL. O incorrecta... ¿Se da cuenta de que esto abre cuestiones éticas enormes e inquietantes?
E.P.
Sí, se plantean cuestiones éticas muy importantes, pero la verdad es que eso no me preocupa. Todo lo que se ha inventado o descubierto desde el principio de la humanidad puede usarse para el bien o para el mal y, de momento, no vamos tan mal.

XL. ¿Se podrá leer la mente de los demás?
E.P.
Totalmente. Eso ya está.

XL. Hombre, no diría yo tanto. Si fuese así, no estaríamos aquí con la grabadora.
E.P.
[Risas] Bueno, está casi. Ya hay experimentos con una persona a la que se colocan electrodos mientras está mirando un vídeo y se puede saber lo que está viendo en la pantalla tan sólo analizando los movimientos de su cerebro. Y ya hay ciborgs, personas que mediante implantes se comunican o con otro cerebro o con un ordenador. Pero es que leer la mente de otro debe de ser sencillo... Es ponerse.

XL. Lo veo lanzado: futurista y muy optimista. Y eso que, mientras escribía este libro, ha tenido que superar nada menos que un cáncer de pulmón.
E.P.
Sí, pero eso, curiosamente, no afecta mucho a tu mente. Pese a acercarte tanto a la muerte, el cáncer no cambia tu manera de ver el mundo o, al menos, no ha cambiado la mía. En mi caso, lo que ha quedado de mi paso por el hospital son dos cosas: una es la constatación del abismo temporal –30 o 40 años– que hay entre los descubrimientos científicos y su aplicación en las terapias cotidianas, lo que no tiene ninguna explicación que no sea la desidia política; la otra, la experiencia de los demás, el altruismo, la solidaridad que una situación así genera entre quienes la padecen, enfermos y familiares. Es extraordinario. El cáncer me devolvió a la manada y le estoy agradecido por ello.

XL. De su primer libro aprendimos que la felicidad es ausencia de miedo; del segundo, que el amor es instinto de supervivencia. De éste, ¿qué hemos concluido?
E.P.
Que el de la mente es el único poder que existe. Y que todo comenzó el día que yo, hace unos 30.000 años, te miré a los ojos e intuí lo que estabas pensando.


Extracto del SEMANAL XL 28/2/10

jueves, 11 de febrero de 2010

Personalidad

Esa gran amiga y desconocida,la personalidad.Quién no se ha cuestionado más de una vez cual es su verdadera personalidad? Extroversion e introversión...dos conceptos totalmente conocidos por todos,aplicable a todas las personalidades humanas,a todas las mutivariantes de la misma.
A partir de ahí,silencio....qué más define a un estereotipo de persona?
El contexto,es realmente importante en este aspecto.Los seres vivos seguimos una lógica de supervivencia de acuerdo con las leyes que aquel maravilloso Darwin expuso una vez a la sociedad.Necesitamos sobrevivir y el único método es la adaptación.
El contexto puede llevarnos al abismo o al paraíso,al infierno o al cielo,a la felicidad o a la desesperación...el contexto puede convertirnos en asesinos o en maravillosos altruístas a la comunidad y sociedad.
Lo veo,la gente ha cambiado.El mundo se está volviendo un paraje caótico,un haz de desesperación tremendo que terminará por explotar.El Ser Humano cada vez apela más y más a la autodestrucción,al odio y a la maldad.Todos tenemos dentro de nosotros la semilla del mal,solamente necesita ser abonada y ese abono viene por parte de situaciones en las que se enfatiza ese comportamiento maligno.
Dentro de cada uno de nosotros existe un asesino en potencia,un torturador,un violador,un acosador....cualquier tipo de persona dentro de unas condiciones determinadas desarrollaría estas personalidades.
Preocupante? Sí.
Soluciones? Eliminar esos contextos peligrosos.Armonía.Paz.Tranquilidad.

Algo totalmente imposible en el mundo moderno.Demasiados intereses,demasiado dolor.

Y esa dolorosa la preocupación existencial de antaño? Ahora el doble.Las guerras no se encuentran en la calle,ni en los grupos políticos.Se encuentran en la incertidumbre,el vacío,la desesperación,el paso del día a día monotamente, el hambre,los corazones rotos,la desamparanza,la falta de cariño y amor y sobre todo,en la indiferencia.
Todo se desarrolla demasiado deprisa,demasiado estereotipado,demasiado rígido.

Jamás vas a poder elegir,estás controlado y lo peor es que el contexto no depende de ti sino de los controladores.
No puedes escapar.Ríndete,sal del laberinto y obtén tu recompensa.Refuerzate,acércate más y más al abismo,porque ya no hay vuelta atrás.
La realidad se vuelve absurda,un juego demasiado antiguo,sin sentido.

Única Opción: hedonismo y nihilismo.Personalmente,opto por la segunda,al fin y al cabo esto no se va a recordar después de la muerte.